Ufff, que me despisto y se me pasa. Como ya anticipé en esta entrada anterior (¡hace nueve meses!!), 2018 es el Año de la Lechuza, y en aquel momento dejé pendiente la elaboración de un trabajo dedicado a esta rapaz nocturna. Empecé dicho trabajo hace ya varios meses, pero entre experimentos varios (tengo una bonita colección de alas siguiendo diversas técnicas), un cambio de idea en el proyecto inicial y otros proyectos nada relacionados, su conclusión se fue retrasando. Así que casi sobre la bocina, publico esta entrada con el conjunto terminado. 

La idea original se basaba en un modelado más o menos realista de una lechuza al vuelo, hacia un nido en un árbol y tal. Pero en alguna de las pruebas, el estilo derivó hacia algo más tipo “toon” y me gustó. El nuevo concepto se centró en la idea de la lechuza como símbolo de la sabiduría o el conocimiento. El árbol fue sustituido por una estantería (la Carlton de Sottsass) en la que vive la familia de lechuzas rodeada de libros. Uno de los progenitores llega al nido trayendo un nuevo ejemplar para saciar el hambre de conocimiento del polluelo, mientras una lechuza algo mayor lee a la luz de una luciérnaga. 

Aunque la escena original, dado el carácter nocturno de estas aves, está planteada de noche, incluyo una versión diurna más colorida, en la que la lechuza lectora no necesita luciérnagas…

Pese a ello, la mantenemos en esta otra imagen para darle un poco de visibilidad, a la pobre.

Lechuza volando hacia el hogar-estantería

Lechuza cargando material bibliográfico para su retoño